Arranca la poda fitosanitaria de árboles del Parque Melchor Ocampo
El Ing. Javier Bolaños Aguilar, titular de la Comisión Estatal del Agua y Medio Ambiente (CEAMA) en coordinación con la empresa "Arboricultura y Jardinería S. A." dio inicio a los trabajos de poda fitosanitaria a los más de 800 árboles que se encuentran en el Parque Melchor Ocampo con una inversión superior a los 300 mil pesos. Los trabajos incluyen quitar troncos y ramas muertas de los árboles, así como la limpia de ramas y partes bajas de los mismos; el objetivo es rescatar aquellos árboles que debido a los años de vida, al descuido y abandono se encuentran en peligro de desaparecer. Comprometido con los morelenses para restituir este importante e histórico jardín que forma parte ron satisfechos hasta el momento con los avances en esta materia y comentaron que seguirán vigilando los trabajos de remodelación que beneficiarán no sólo el entorno ecológico sino la salud de todos.
Porqué contratar a un arborista (Why Hire an Arborist)
Un arborista es un especialista en el cuidado de los árboles. Los arbolistas saben de las necesidades de los árboles y están entrenados y equipados para proporcionarles un buen cuidado. La decisión de contratar a un arborista no debe tomarse a la ligera. El cuidado adecuado de los árboles es una inversión que puede rendir ganancias sustanciales en un futuro. Los árboles bien cuidados son atractivos y pueden añadir un valor considerable a su propiedad. Los árboles mal mantenidos pueden resultar en una responsabilidad significativa. La poda y la tala de árboles, en especial de los grandes, pueden ser trabajos peligrosos. El trabajo en árboles debe ser realizado sólo por personas con el entrenamiento y equipo necesarios para trabajar de forma segura sobre los mismos.
Servicios que puede proporcionar un arborista Los arboristas pueden brindar una variedad de servicios para ayudar a mantener su valiosa inversión.
1. Poda. El arbolista puede determinar qué tipo de poda es necesaria para mantener o mejorar la salud, apariencia y seguridad de sus árboles. Dichas técnicas incluyen: Eliminación de ramas que se rozan unas a otras. Eliminación de ramas que interfieren con cables de servicios públicos, fachadas de edificios, canalones, tejados, chimeneas o ventanas, o que obstruyen calles o aceras. Eliminación de ramas muertas o débiles que representan un riesgo o pueden dar inicio a pudrición. Eliminación de ramas irreversiblemente enfermas o infestadas por insectos. Mejoramiento de la estructura del árbol para disminuir la resistencia al viento y el potencial de daños por tormentas. Formación de árboles nuevos. Eliminación de ramas dañadas por condiciones climatológicas adversas. Aclareo o corte de ramas innecesarias. Mejoramiento de la forma o silueta del árbol.
2. Apeo. A pesar de que el apeo es la última alternativa, existen circunstancias en las que es necesario. Un arbolista puede ayudar a decidir si un árbol debe o no ser derribado. Los arbolistas tienen las destrezas y el equipo para talar árboles de una forma segura y eficiente. Se recomienda cortar el árbol por completo cuando:
Está muerto o moribundo. Se considera un riesgo irreparable. Está causando una obstrucción imposible de corregir a través de la poda. Se está amontonando y causando daños a otros árboles. Debe ser reemplazado por otro de una especie más adecuada. Debe eliminarse para permitir una nueva construcción.
3. Cuidado urgente del árbol. Las tormentas pueden causar la falla de ramas o de árboles enteros, que a menudo caen sobre casas, coches, otras estructuras u otros árboles. El peso de los árboles dañados por tormentas es grande y puede ser muy peligroso el talarlos o podarlos. Un arbolista puede ayudar a realizar el trabajo de una manera segura, reduciendo el riesgo de tener más daños en su propiedad.
4. Plantación. Algunos arbolistas plantan árboles y la mayoría pueden recomendar el más apropiado para un lugar específico. El árbol equivocado en el lugar erróneo puede ser el inicio de problemas futuros debido a espacio limitado para su crecimiento, plagas, enfermedades o crecimiento pobre.
5. Otros servicios. Muchos arbolistas también proporcionan otros cuidados para árboles, que incluyen: Práctica del cuidado de la salud de las plantas (PHC, por sus siglas en inglés), un concepto de mantenimiento preventivo para conservar a los árboles con una buena salud, que los ayudará a autodefenderse mejor contra plagas, enfermedades y problemas del sitio. Fertilización. Cableado e instalación de pernos para incrementar el soporte de las ramas con uniones débiles. Aireación para mejorar el crecimiento de las raíces. Instalación de pararrayos. Aplicación e inyección de substancias para controlar ciertos problemas de plagas y enfermedades.
Selección del arborista adecuado para el trabajo. Hay diversas cosas que considerar al seleccionar un arborista, entre las que se incluyen:
La afiliación a organizaciones profesionales como la Sociedad Internacional de Arboricultura (ISA, siglas en inglés), la Asociación Nacional de Arbolistas de los Estados Unidos (NAA, siglas en inglés) o la Sociedad Americana de Arbolistas Consultores (ASCA, siglas en inglés), demuestra la voluntad del arbolista de mantenerse al día en las últimas técnicas e información. Los arbolistas certificados son profesionales con experiencia que han aprobado un examen intensivo sobre toda la materia del cuidado del árbol. Recuerde que el cuidado del árbol es una inversión sustancial de larga duración
Desconfíe de gangas por la realización del trabajo en árboles. El cuidado inadecuado de los árboles puede tomar muchos años para que se autocorrija y en algunos casos esto nunca sucederá. ¿Está dispuesto a correr el riesgo con una inversión de valor? Los buenos arboristas sólo realizarán prácticas aceptadas. Por ejemplo, prácticas como el desmoche, la eliminación de una cantidad excesiva de madera viva, el uso de espuelas de trepa en árboles que no van a ser talados y la eliminación o mutilación de árboles vivos sin una causa justificada, resultan innecesarias. No acepte siempre el presupuesto más bajo. Usted debe examinar las credenciales y las especificaciones escritas de las compañías que presenten las ofertas y determinar la mejor combinación de precio, trabajo que se realizarará, habilidad y profesionalismo, para proteger su importante inversión.
¿Qué es un arborista certificado? La definición de arborista es una persona entrenada en el arte y la ciencia de la plantación, cuidado y mantenimiento de árboles individuales. La certificación de arborista por la ISA es un proceso voluntario no gubernamental mediante el que las personas pueden documentar su conocimiento básico. Funciona sin regulación legal y es un instrumento autoregulado e interno, administrado por la Sociedad Internacional de Arboricultura (ISA). El certificado proporciona una valoración mensurable del conocimiento y la competencia de un individuo, requeridos para proporcionar un cuidado adecuado del árbol.
Los arboristas certificados son personas que han alcanzado un nivel de conocimiento en el arte y la ciencia del cuidado de los árboles a través de un mínimo de tres años de experiencia, y que han pasado un extenso examen desarrollado por algunos expertos nacionales en la materia. Los arboristas certificados también deben continuar su educación para mantener su certificación. Por lo tanto, deben actualizarse en las últimas técnicas de arboricultura.
Desarrollado por la ISA, organización sin ánimo de lucro que apoya la investigación del cuidado del árbol en todo el mundo y dedicada al cuidado y preservación de los árboles ornamentales y de sombra. Para más información diríjase a: ISA, P.O. Box 3129 Champaign, IL 61826-3129, USA. Publicado originalmente como Why Hire an Arborist © 1998 International Society of Arboriculture
Traducción al español: Luis A. Moreno, biólogo-arbolista de Zaragoza, España y Jordi i Chueca, arquitecto paisajista de Barcelona, España. Editado por Iris Magaly Zayas, bióloga, especialista en forestación urbana, USDA Forest Service, Atlanta, Georgia. © 2002 International Society of Arboriculture
LOS INCONVENIENTES DEL ENCALADO DE LOS ÁRBOLES
Por: Daniel Rivas Torres Mayo 21 de 2004.
Arborista Certificado ISA[1] http://www.rivasdaniel.com/index.html
El encalado del tronco de los árboles se realiza aún en muchas zonas de la Ciudad de México, como una práctica heredada de la fruticultura donde puede ayudar a los árboles recién plantados, injertados o podados para proteger al tronco de las radiaciones solares. También se realiza con el argumento de mejorar la visibilidad de los árboles para los automovilistas, principalmente cuando son de alineación. Otra razón es que con el encalado se protege al árbol del daño por hormigas, plagas y enfermedades. También se dice que es muy “estético” y da la impresión de que los árboles están “bien cuidados”.
Realmente, el encalado es más lo que perjudica que lo que beneficia a los árboles. Lo que puede estar sucediendo actualmente es que la práctica del cuidado de los árboles sigue estando en manos de los jardineros, que realizan con ellos actividades relacionadas más con la agricultura y la forestería que con la arboricultura (aporque, encalado, cajeteo, barrer debajo de la copa, desmoche, construir arriates alrededor del tronco, plantación inadecuada, sobredensidad, son algunos ejemplos). También tiene que ver con la baja capacitación del personal técnico y operativo dedicado al cuidado de las áreas verdes. La arboricultura no figura en su currículum.
Aún no aparecen los arboricultores, arbolistas o arboristas dedicados al cuidado del árbol urbano. La arboricultura es la ciencia y el arte del cuidado de los árboles, arbustos y enredaderas en ambientes urbanos, con más de 100 años de trabajo de investigación. Sin embargo, aún se desconoce en nuestro medio.
Entre los inconvenientes del encalado del tronco de los árboles tenemos:
La pintura o cal que se emplea para el encalado se lava con las lluvias, se disuelve y baja al suelo lixiviándose. Al llegar esta cal al suelo, disuelta en agua, tiene la propiedad de elevar el pH del mismo. El pH es una de las medidas de la capacidad que tiene el suelo de facilitar el intercambio de minerales y hacer que éstos sean absorbidos por las raíces finas de las plantas. Un valor ideal de pH oscila entre 6 y 6.5. Al elevarse el pH, el suelo se hace más alcalino; el hierro por ejemplo, un mineral indispensable para el desarrollo sano del árbol, es retenido químicamente y ya no puede ser tomado por las raíces. Si el suelo es de por sí alcalino, como sucede en muchas zonas de la ciudad, con el encalado acabamos de empeorar la situación y afectamos más a los árboles y otras plantas. El encalado conduce a que el árbol experimente una enfermedad que se llama “clorosis inducida por cal”, cuyos síntomas son el amarillamiento del follaje y la pérdida de la capacidad para realizar la fotosíntesis, el proceso de elaboración de su propio alimento. En pocas palabras, el encalado hace que el árbol muera de hambre.
Los árboles son seres vivos, son la mejor expresión de la naturaleza dentro de la ciudad; merecen todo nuestro respeto y atención, nos brindan gran cantidad de servicios ambientales. No deben ser pintarrajeados y empleados como señales de tránsito. Existen otros medios para enseñar al automovilista la ruta por donde debe transitar.
Los árboles son una maravilla biológica, llevan más tiempo que nosotros sobre la tierra y están adaptados con una corteza en su tronco y ramas lo suficientemente gruesa y fuerte para mantenerse interiormente frescos y protegidos. No requieren que se les “ayude” con pinturas. Además, los árboles necesitan respirar y por el tronco lo hacen a través de unas aberturas especiales llamadas lenticelas. El encalado los quema y los ahoga taponando estos poros.
Las plagas y las enfermedades tienen muchas vías de dispersión, diferentes a trepar por el tronco. El viento y el agua son sus principales vehículos de propagación. Es un engaño pensar que con el encalado se evita que un árbol se enferme.
Qué más estético que un árbol sano, fuerte y vigoroso, con un tronco que enseñe su corteza intacta, color y aspecto característico. En las grandes ciudades del mundo, con árboles bellos y espectaculares, no se practica el encalado. El encalado es un indicador de baja cultura en el cuidado de los árboles.
Todos los recursos de personal, materiales y herramientas empleados actualmente en el encalado deberían servir para realizar con los árboles las prácticas que realmente necesitan:
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aireación del suelo
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fertilización
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mulching
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riego
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manejo de la salud del árbol (no aplicación indiscriminada de pesticidas)
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poda (no desmoche)
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colocación de refuerzos
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trasplantes
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infraestructuras para su instalación y plantación
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diseño y construcción de sistemas de respiración y drenaje
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instalación de pararrayos
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protección en las construcciones
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reducción de la competencia de otras plantas y árboles
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diagnóstico profesional para saber qué hacer con el problema del árbol
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derribo cuando estén muertos o constituyan un riesgo
El tríptico llamado “Arbolado Urbano, recomendaciones para su cuidado” presenta algunas alternativas.
Para hacer lo que se debe con los árboles de la ciudad, más que dinero se requiere coordinación y buena voluntad para hacer las cosas bien, para que perduren y algún día tengamos árboles de calidad. También se necesita la capacitación del personal técnico y operativo encargado de cuidar a los árboles. Mientras no tengamos estos ingredientes sería mejor no hacerles nada, no “ayudarles”. Si quienes ahora pretenden cuidarlos entendieran el lenguaje de los árboles, les sentirían decir: ¡no me ayudes compadre!
ARBOLADO URBANO RECOMENDACIONES PARA SU CUIDADO
Por: Daniel Rivas Torres Arborista Certificado de la International Society of Arboriculture http://www.rivasdaniel.com/index.html
Introducción.- Los árboles en la ciudad se encuentran sometidos al denominado estrés ambiental, caracterizado por factores como: contaminación de suelo, agua y aire, compactación del suelo, poca disponibilidad de agua, aire y minerales (necesarios para fabricar su propio alimento), falta de espacio en la parte aérea y en la raíz, modificación en los patrones de drenaje, iluminación y clima, maltrato por parte de los transeúntes, y manejo inadecuado de quienes se supone deben conocer las técnicas y herramientas apropiadas para cultivarlos.
Existe un buen número de prácticas que la Arboricultura moderna recomienda, posibles de realizar rutinariamente con la participación voluntaria de los ciudadanos, que seguramente redundarán en el mejoramiento de las condiciones para el crecimiento de los árboles, respondiendo ellos con mayor vigor y salud, y por lo tanto, con el aporte de todos sus beneficios ambientales, recreativos y estéticos.
Clases de árboles.- Para efectos de las prácticas rutinarias de mantenimiento, los árboles se pueden clasificar en dos categorías: jóvenes y maduros. Los árboles jóvenes son aquellos con menos de 5 años de plantados y árboles maduros los que llevan más de cinco años.
Poda.- Dos son las recomendaciones más importantes a tener en cuenta:
a) no elimine más de la tercera parte del volumen total de la planta en una sola intervención;
b) nunca corte sin dejar una rama lateral o tirasavia que cumpla la función terminal. Para los árboles jóvenes se practican las llamadas podas de formación, que consisten en eliminar únicamente las ramitas secas, corregir las ramas codominantes (aquellas de igual tamaño que compiten como líder) y eliminar chupones (brotes verticales). Se utilizan principalmente las tijeras de mano y el serrote curvo. Cualquier época es apropiada para llevar a cabo esta práctica. Existen otras podas que buscan principalmente la distribución de las ramas a lo largo y alrededor del tronco, pero se recomienda su ejecución por parte de personal capacitado.
Para los árboles maduros la poda más común es la sanitaria, consistente en eliminar todas las partes muertas y secas del árbol; también la remoción de ramas plagadas, ramas enfermas y plantas parásitas. Es fácil de ejecutar y se emplea principalmente un serrote como herramienta de corte. Existen otras podas como la de limpieza de copa, aclareo, elevación de copa, reducción de copa y restauración, que se practican en casos específicos por parte de personal entrenado.
No se recomienda el uso de selladores o pinturas para cubrir las heridas resultantes de las podas.
Aireación del suelo.- Se ejecuta con los árboles maduros plantados en lugares transitados donde el suelo está sin pasto, compactado, impidiendo la circulación de aire y agua al interior del sistema de raíces. Debe dejarse libre 30 cm a nivel alrededor del tronco, sin removerse, ni hacer cajete, ni amontonar suelo, ni colocar pasto u otras plantas, y tampoco regarse. El resto de la superficie libre bajo la copa debe aflojarse con el empleo de un pico, golpeando suavemente sin que la punta penetre muy profundamente. Luego con un rastrillo terminar de romper los terrones grandes y emparejar el terreno. Una vez realizado esto se riega bastante hasta que el agua se encharque. En los sitios donde la zona de raíces esté cubierta de pavimento o pasto, pueden emplearse otras técnicas de aireación ejecutadas por una empresa especializada en el cuidado de los árboles. Cualquier época es buena para realizar esta actividad, pero se recomienda hacerla antes del inicio de las lluvias. Fertilización.- Es la continuación de la actividad anterior. Existen dos clases de fertilizantes: orgánicos e inorgánicos. Cualquiera puede resultar beneficioso. La cantidad dependerá de la clase de fertilizante a emplear. Es más fácil conocer la composición química de los fertilizantes inorgánicos. Los orgánicos tienen la ventaja de mejorar también la estructura y porosidad del suelo. El Nitrógeno es el mineral que más requieren las plantas y que si se aplica rutinariamente (cada año) no hay riesgo de afectarlas. Se recomienda aplicar de 1 a 2 kilogramos de N por cada 100 metros cuadrados de superficie bajo la copa. También la fórmula de 50 a 100 gramos de N por cada cm de diámetro del tronco. Se usará más nitrógeno con los árboles jóvenes que con los maduros, más con las especies caducifolias que con las coníferas y más en los suelos gruesos de textura arenosa que en los finos arcillosos. Si por ejemplo se emplea el triple 17 para fertilizar una jacaranda joven, creciendo en un suelo grueso en una superficie de 10 metros, se requerirá 1 kilo de triple. El método de aplicación más práctico y económico es el de aspersión superficial cuando el fertilizante es granular (como el triple 17). Se distribuye uniformemente al voleo en toda la superficie sin que toque el tronco. Luego se riega abundantemente. Existen otros métodos como el de perforación de agujeros, inyección líquida, aplicación foliar, implantes e inyecciones al tronco, que requieren la intervención de una empresa Especializada. La época más apropiada para fertilizar es a los inicios de la primavera.
Mulching. Consiste en cubrir el suelo bajo la copa del árbol con un material o cobertura llamado mulch. Existen dos clases de mulch: orgánico e inorgánico. Los mulch orgánicos son la corteza de árbol, astillas de madera, ramas trituradas, hojarasca, compost, pasto seco, paja, y en general cualquier material que se descomponga. Los mulch inorgánicos son por ejemplo: tabiques con orificios (adopasto), tezontle, grava, piedra chica, y arena. Cada uno tiene sus ventajas dependiendo de la situación. En el caso de los orgánicos se recomienda colocar una capa de 7.5 a 12 cm de grosor alrededor del tronco, ojalá hasta la línea de goteo. Para los árboles jóvenes debe dejarse sin mulch de 2.5 a 5 cm alrededor del tronco. Para los maduros de 5 a 10 cm.
Existen otras prácticas como el mulching vertical, pero se requiere el empleo de equipo especializado. No se recomienda la práctica del encalado del tronco de los árboles debido a que esto ocasiona un problema denominado “clorosis inducida por cal”, que eleva el pH del suelo limitando así la disponibilidad de hierro para la planta.
Otras prácticas de cuidado de los árboles.- La Arboricultura cuenta con un arsenal de actividades a ejecutar con los árboles con el fin de resolver las diferentes situaciones que se presentan como resultado del estrés crónico en que se encuentran. Entre las más importantes tenemos:
Manejo de plagas y enfermedades. Colocación de refuerzos y protección: cables, pasadores, puntales y pararrayos. Protección en las construcciones: sistemas de aireación, terrazas, islas y pozos. Reparación de lesiones y cavidades. Infraestructura para instalación de los árboles en áreas pavimentadas. Trasplante de grandes especies.
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